martes, junio 13, 2006

1.2 Vivo sin vivir en mi


El estado primitivo en esta sociedad en la que nosotros, los monos, somos mirados como de reojo, ignominiosos mamíferos que no necesitamos más de una constitución que nos brinde la correspondiente protección, contamos con una serie de derechos (¡Más derechos, más!) innegables para un primate nivel amateur en este continente europeo del consumo y los esquimales , pero con calcetines y sin nada minimamente interesante que contar.

Los esquimales. Esos si que tienen que tener miles de historias ambientadas en las espesas llanuras del gélido glaciar, por lo que ya no es una llanura, del ártico de donde de sacan los cubitos de hielo, para ser contadas frente a el equivalente del fuego por aquellos lares ( allí el fuego representa un bajo porcentaje de criminalidad, ¡OJO!, no digo que inexistente.) con león marino a la plancha y lluvia con olor a fritanga, de las noches de verano con un verso de San Ignacio de Loyola en la mente que ninguno hemos vivido.

Las obligaciones conllevan derechos (¡Más derechos, más!) pero también arrastran consigo escenas de desahogo para paliar las tensiones, martirios y drogas ,que no se ven pero que están aniquilando de modo canalla y desleal el cerebro de nuestras nuevas generaciones (¡MADRES, NECESITAMOS MÁS ENCUENTROS MUNDIALES DE LAS FAMILIAS!), de estos traicioneros tiempos modernos , como bien diría Lydia Lozano. Esto lleva a mamíferos como yo, bellos, si, pero mamíferos al fin y al cabo, al acto masturbatorio compulsivo y sin paliativos. Cuando contemplo a aquello que ahora son los escombros de mi verdadero ego, llamando a la manada a través de orgasmos intrasensoriales y convulsiones sexuales con perdidas momentaneas de visión, me llevo al pensamiento de:

- ¿Que ha pasado, señor, tu con tu aura de fuego y tu hercúleo mirar divino y esos daneses hijos de puta empeñados en dibujarte, que posicionas angelicales querubines alados a tu santa izquierda y a Rocío Jurado al otro lado, como permites que me degrade de esta manera tan sin sentido más que el de la copulación salvaje y gratuita?. Y sin pensar en el ABORTO. Con
el Papa, que chupa de tu pie para mostrar la lengua después, ofreciéndome tantas alternativas de ocio y aportación a la sociedad europea civil moderna con sabor a yogur con cachos de fresa añadidos.

Dios es legal. Es el único que no presta colaboración con sus impuestos en la subvención de zoológicos, que a su vez controla vuestros abortos y hace puré para el paladar de sus embriones.
¡Os vigilan!. ¡El testamento según San Judas está en la calle!

2 Comments:

Anonymous Sade said...

Efectivamente, la felicidad no está en una bolsa de cacahuetes, pero al menos, esos cacahuetes les sirven a algunos para comer... importante lo de comer a diario, no?

1:17 p. m.  
Blogger Ignacio said...

Comer es importante, ahí quería llegar.

12:03 a. m.  

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