jueves, junio 15, 2006

1.3 Dichas y dichos de Alejandro Lozoya

Desde la adquisición de mi DNI, pasando del parasitismo espectral de la pasividad social a base de su carencia, mi nombre es Alejandro Lozoya Cancerbero. Al márgen de la apasionante historia de mi madre, mis aspiraciones, tanto técnicas como sexuales, me han dirigido al humillante foso de la narración de mi última estancia en las taquillas del cine, donde sostuve una airada y erótica conversación con el señor de las entradas, que, no contento con hacerme desperdiciar la proyección de la ponderada "Trabajadores saliendo de la fábrica", taquillera superproducción de Jose Luís Garci, puso en su salsa y cultivo la técnica mayéutica de Iker Jiménez contra mi presencia, con sobresalientes dichos y dichas:

(Mi llegada a taquilla con arrogancia)

- A ver. Me va a poner usted una para Jose Luís Garci.
- Lo siento, caballero, pero sólo tenemos para los hermanos Lumiere.
- Ah, pues entonces no, demasiado travesti... Me voy.
- ¡No, hombre, que dice usted, no se vaya, por el amor de dios, me siento muy solo...!
- Pues entonces me pone usted una para Calderón.
- Le voy a decir yo una cosa. ¿A visto usted "Tapas", de José Corbacho?
- Sí, sí, sí, sí, sí... Entre mis profusas mareas mentales comienzo a dislumbrar una sinopsis, sí, sí...prosiga, prosiga...
- ¿Que le pareció a usted?
- Un filme muy profundo, muy poético, muy, muy... ¿como si el director tonteara con las drogas?.
- Exacto. Y le voy a decir que Calderón se nos ha acabado.
- Vaya, entonces a mi ya la necesidad dramática se me ha cortao.
- ¡Detenido!
-¿Como?
- ¡Que está usted detenido!


martes, junio 13, 2006

1.2 Vivo sin vivir en mi


El estado primitivo en esta sociedad en la que nosotros, los monos, somos mirados como de reojo, ignominiosos mamíferos que no necesitamos más de una constitución que nos brinde la correspondiente protección, contamos con una serie de derechos (¡Más derechos, más!) innegables para un primate nivel amateur en este continente europeo del consumo y los esquimales , pero con calcetines y sin nada minimamente interesante que contar.

Los esquimales. Esos si que tienen que tener miles de historias ambientadas en las espesas llanuras del gélido glaciar, por lo que ya no es una llanura, del ártico de donde de sacan los cubitos de hielo, para ser contadas frente a el equivalente del fuego por aquellos lares ( allí el fuego representa un bajo porcentaje de criminalidad, ¡OJO!, no digo que inexistente.) con león marino a la plancha y lluvia con olor a fritanga, de las noches de verano con un verso de San Ignacio de Loyola en la mente que ninguno hemos vivido.

Las obligaciones conllevan derechos (¡Más derechos, más!) pero también arrastran consigo escenas de desahogo para paliar las tensiones, martirios y drogas ,que no se ven pero que están aniquilando de modo canalla y desleal el cerebro de nuestras nuevas generaciones (¡MADRES, NECESITAMOS MÁS ENCUENTROS MUNDIALES DE LAS FAMILIAS!), de estos traicioneros tiempos modernos , como bien diría Lydia Lozano. Esto lleva a mamíferos como yo, bellos, si, pero mamíferos al fin y al cabo, al acto masturbatorio compulsivo y sin paliativos. Cuando contemplo a aquello que ahora son los escombros de mi verdadero ego, llamando a la manada a través de orgasmos intrasensoriales y convulsiones sexuales con perdidas momentaneas de visión, me llevo al pensamiento de:

- ¿Que ha pasado, señor, tu con tu aura de fuego y tu hercúleo mirar divino y esos daneses hijos de puta empeñados en dibujarte, que posicionas angelicales querubines alados a tu santa izquierda y a Rocío Jurado al otro lado, como permites que me degrade de esta manera tan sin sentido más que el de la copulación salvaje y gratuita?. Y sin pensar en el ABORTO. Con
el Papa, que chupa de tu pie para mostrar la lengua después, ofreciéndome tantas alternativas de ocio y aportación a la sociedad europea civil moderna con sabor a yogur con cachos de fresa añadidos.

Dios es legal. Es el único que no presta colaboración con sus impuestos en la subvención de zoológicos, que a su vez controla vuestros abortos y hace puré para el paladar de sus embriones.
¡Os vigilan!. ¡El testamento según San Judas está en la calle!

lunes, junio 12, 2006

1.1 Algun día habrá un arcoiris

Mi nombre es Iñigo Larrazábal, y soy un mono que vive en una palmera de L'Hospitalet. A veces cuando transito por las calles del mundo, la gente entra al abordaje (es que la gente es muy vikinga) y me comentan:

- ¡Tu... tu... que vas a saber escribir tu si eres un mono!
- Que si, hombre.
- Que no, no me lo creo, mono.

El dolor espiritual, moral y espinal que siento entonces sólo puede equipararse a el atropello de un cerdo. A mi , en una ocasión particular, cuando caminaba por una sabana (digo caminar porque ahora los monos contamos con nuestros derechos. ¡Más derechos, más!) sufrí la embestida de un cerdo pardo, de los que ahora son salvaguardados en los hogares del universo junto al infante de cuatro años. Digo cerdo sin una estadística concreta o basada en datos objetivos / irrefutables en su condición, pues no es mi objetivo portar a confusión y APOCALIPSIS. Porque el impacto fué ejecutado a traición y sin menor resquicio de bondad natural u vegetal, pero igual pudo tratarse de cualquier otro mamífero/omnívoro que tanta población resultan en la jungla de nuestros días. Yo no te niego que no fuese una jirafa, pero oye, es improbable, porque las jirafas en cuanto corren caen al suelo. Y no lo digo yo, que lo dice la iglesia. Es lo que se llama un sacramento.

A quien no me gustaría suplantar en estos instantes es Gamarra. Una aclaración importante el decir que en esta vida, tan frágil y llena de ácaros, los benjamines no deben suplantar. ¡PROPIEDAD PRIVADA, NIÑOS!. Luego les viene Ayman al-Zawahiri, número dos de Al Qaeda, a decirles que tapando todos los agujeros de su flauta escolar la convierten en un explosivo. Algún día habrá un arcoiris.